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martes, 17 de noviembre de 2015

Mi madre

Imagen: Gustav Klimt

Hace ya unos años, murió mi madre. Entonces le escribí este post que colgué en otro blog que tenía entonces. No quiero perderlo, por eso ahora lo cuelgo aquí.

MI MADRE
Adoraba a mi madre. Me parezco mucho a ella, aunque si yo soy pantera, ella a veces era gata, y otras muchas, más bien leona. Mi madre me tuvo ya siendo bastante mayor. Soy la pequeña de cuatro hermanos, y puede decirse que nací de rebote. Ya no me esperaban. No fui una niña buscada, pero sí muy querida.
Mi madre era vieja, pero todavía no me esperaba su muerte. Nadie la esperaba, ni siquiera el médico. Pensábamos que probablemente no pasaría de este año, pero no creímos que nos dejara tan pronto. Hace dos años escribí un texto sobre mis padres. Uno de sus párrafos decía:
"Mis padres ya no son más que la sombra de lo que habían sido, aunque algunas veces creo que me gusta más la sombra actual que lo que fueron ayer, tal vez porque el tiempo ha borrado su severidad para conmigo. Los siento más cercanos y más tiernos. Sus cuerpos se han transformado en averiadas máquinas, chatarras inservibles, especialmente en el caso de mi madre, a los que han tenido que ir acostumbrándose, a veces doblegados por sus servidumbres hasta extremos que rayan en la indignidad, pero sus fuertes espíritus permanecen. Son viejos, están llenos de arrugas y achaques, pero también de heridas y de hermosos recuerdos que las batallas de la vida les han brindado, recuerdos de los que me hacen partícipe, pues mi madre es muy aficionada a contar la historia familiar una y otra vez." Hace dos años mis padres no eran más que la sombra de lo que habían sido, pero últimamente mi madre no era más que la sombra de la sombra. Quizá precisamente por eso, me inspiraba una ternura próxima a la que me imagino que deben de sentir las madres por sus bebés. Era totalmente dependiente, había que hacérselo todo.
De pequeña me encantaba sentarme en sus rodillas donde me contaba maravillosos cuentos con una gracia infinita, o con su preciosa voz me cantaba canciones infantiles. Mi madre era muy divertida, pero tenía un caracter explosivo, y cuando se enfadaba, gritaba mucho y me daba azotainas en el culo.
Era una mujer peculiar y bastante contradictoria. A su lado era difícil aburrirse, porque cuando no nos metía bronca a todos, hacía que nos partiéramos de risa. Le encantaba la política, el fútbol, el boxeo y la lucha libre. Me enseñó la dureza de la vida, aunque en los momentos más difíciles siempre pude contar con ella (igual que con mi padre), dándome sabios consejos y apoyo.
Creo que de mi madre he heredado, entre otras cosas, su carácter, tranquilo en apariencia, pero realmente explosivo, su aparente despreocupación, su tendencia a exagerar, también ciertos gustos como el baile, la jardinería, la lectura, y la escritura, y gracias a su severa educación aprendí a ser fuerte, y a aguantar las presiones psicológicas de la vida.
Es duro perder una madre, parece como si perdieras un trozo de corazón. Sin embargo, al mismo tiempo siento como si siguiera estando conmigo, en mi alma. Sé que está ahí para siempre.
Hoy, al ir a comprar, en la radio de la tienda de comestibles sonaba "Qué bonito", la canción que Rosario Flores dedicó a su hermano Antonio, y no he podido evitar emocionarme un poco.
Esta canción de Rosario Flores, por si alguien no la ha escuchado nunca, que lo dudo, es una canción muy sencilla, nada triste aunque hable de alguien muerto, pero muy emotiva y hermosa.
Es normal que a veces me sienta triste y un poco desamparada, pero al mismo tiempo me siento feliz por mi madre, porque sé que ahora es definitivamente libre, sin el cuerpo inservible que la mantuvo amarrada a una muleta durante muchos años y a la cama últimamente. Un espíritu que vaga veloz y libre, protegiendo y ayudando a todos los que amó, bailando alegre y feliz, todo lo que no pudo bailar en vida.
Mi madre no fue una madre perfecta, pero lo hizo lo mejor que supo, y sin duda fue una buena madre para mí. Es por eso que he querido rendirle este pequeño homenaje. Durante los últimos años, le dije montones de veces que la quería. Ahora sólo me queda darle las gracias por ser MI MADRE.

6 comentarios:

Celesti Casòliva dijo...

Un escrit entranyable i ple d'amor, Assumpta. Malgrat la duresa és una sort poder veure envellir els essers que t'han donat la vida i s'han preocupat per tu quan eres petita. Jo no vaig tenir aquesta sort, mons pares moriren joves..

panterablanca dijo...

Sí que és una sort. Sento lo dels teus pares. Em sap greu.

Aurora Dawnie dijo...

Aviat farà 6 anys que vaig perdre el pare. La mare té Alzheimer i no em coneix. He sentit com a propis molts dels teus pensaments. Gràcies per la teva sensibilitat!

Aurora Dawnie dijo...

Aviat farà 6 anys que vaig perdre el pare. La mare té Alzheimer i no em coneix. He sentit com a propis molts dels teus pensaments. Gràcies per la teva sensibilitat!

Unknown dijo...

Precioso texto y precioso homenaje a tu madre. Enhorabuena.

Mollo Gato Romano dijo...

Precioso texto y precioso homenaje a tu madre. Enhorabuena.

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